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Piensa en el destornillador neumático con el que se desatornilla la rueda del coche de Juan. Probablemente habrás cambiado una rueda con la palanca que llevas en el maletero... ¡Ufff! ¡Qué trabajo!
Podrías calcular tú mismo ese trabajo. Sólo tienes que multiplicar la fuerza que realizas al subirte sobre la palanca (tu peso) por el desplazamiento que experimenta. Y todo para dar media vuelta al maldito tornillo... Aún te quedan unas pocas más.
En cambio, en el destornillador de Pedro, se aprieta un botón y se cambia la rueda en un periquete. Todo el trabajo que le ha ahorrado a Juan su amigo se debe a la energía del aire comprimido.
Todos los elementos que hemos visto y los que veremos más tarde integran un sistema neumático y se relacionan entre sí formando un circuito neumático. En él cada elemento tiene una misión:
- crear aire comprimido
- distribuir el aire comprimido
- controlar el aire comprimido
- realizar un trabajo útil
Has visto ya como el compresor y sus componentes comprimen el aire y le aportan energía. Veamos el resto de los elementos de un circuito neumático.
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Las tuberías o conducciones.
El desatornillador neumático tiene un tubo de caucho reforzado que se conecta con el compresor.
Por este tubo se distribuye el aire comprimido. En otros circuitos suelen ser de nailón o poliuretano, pero cuando son de mayor tamaño se usan materiales como el cobre o el acero.
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Los cilindros.
Son los elementos que realizan el trabajo. Los más comunes consisten en un cilindro hueco en el que se desplaza, empujado por el aire, un émbolo.
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Las válvulas.
Para controlar y regular el aire que circula por las conducciones y el que entra en los cilindros se colocan válvulas en los circuitos. Con estos elementos se controla la entrada de aire en los cilindros (válvulas de accionamiento) y se regula el flujo de aire por las tuberías (válvulas de regulación).
El botón que acciona el destornillador neumático es una válvula que corta o permite la entrada de aire.